
Le enseñó que no se puede recibir placer sin devolverlo, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada, y cada parte del cuerpo, por pequeña que sea, tiene su propio misterio, cuyo desciframiento produce felicidad al que lo descubre.
[Los amantes no debieran separarse sin antes haberse admirado mutuamente, sin sentirse al mismo tiempo vencedores y vencidos...
Siddharta. Herman Hesse
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