Despedidas de estación

-¿Cómo puedes deprimirte un día entero por haber matado una ardilla accidentalmente?
Decías que daba igual, que para nadie sería una pérdida porque al fin y al cabo esos animales no tienen el concepto de muerte.
¿Entonces mis esfuerzos se basan en supervivencia o intento evitar mi inevitable final?
Está visto que mi existencia es más válida simplemente por el hecho de que soy consciente que existo, de que un día me iré y lloraré a los que se marchen de mi lado.

He decidido apreciar el mundo de una forma romántica en contra de tu versión, siempre práctica, ordenada y fría. Estás arrasando las barreras, estás colmándolo todo de hielo. Ni siquiera te das cuenta, de que me estoy ahogando. La necesidad ha colmado mi vaso, hemos construido una realidad, sin duda falseada y mutilada, gritamos al cielo cuán especiales nos sentimos. Un día despertarás y te darás cuenta de que no fuiste práctico…

Has perdido el tiempo, sí, escúchalo ahora porque más tarde te costará aceptarlo. Has malgastado esfuerzos en recuperar lo irrecuperable. Tú que puedes, desprovéete y arrástrame con la maraña de trastos. Por favor, yo no puedo irme, no puedo irme sabiendo que no llorarás mi pérdida…

Está visto, que nosotros (dos) tampoco tenemos interiorizado el concepto de muerte.
Tú que puedes, ¿por qué no dejas de esforzarte?

mi.guapo.



J uegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse….



Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

(Jaime Sabines)




Y…te quiero.






Sentirse del revés y utilizar cada inútil pensamiento para avanzar, encontrar las palabras adecuadas para, como siempre, acabar retrocediendo. Esconderme en cada uno de los pliegues que tu piel me ofrece, y hallar la forma de caminar hacia delante en horizontal contando los pulsos que tu pecho me ofrece.

Es efímero, insignificante, pero es la representación más lógica e inherente de la sincronización. La nuestra.

y punto.



Y hoy mis palabras son sólo una variable de lo que siento. He conseguido que precipiten, que salgan por sí solas y he querido agarrarlas, cogerlas al vuelo.


Creo que no son virtuosas por su sutilidad, o quizá por la diplomacia de cada una de las letras,

!no!, las buscarás cuando quieras encontrarme. Puede que te asuste lo que ves, entonces no podría imaginar un mejor final que el escogido o quizá el impuesto (en este caso no voy a discutir esta variable, no me importa)


Los puntos ya no quieren ser inflexivos.

La fatiga del cambio o el alivio del fin.



He DECIDIDO, concluir.



C’est fini.


Vértigo




Se conforma con el éxtasis, la sensación inevitable de vacío, el espacio difuminado, los cientos de luces que se intercalan, se solapan, se convierten en un único foco. Mareo, pálpito apresurado. Y es que el todo gira alrededor, o quizá a través de mí, atraviesa cada poro y termina en una bocanada de aire frío.

¡Terca mirada siempre esforzándose en vislumbrar la melodía! Olvidó que el empeño no sirve de nada, la imposibilidad no está al alcance de su vista, de sus oídos, incluso del tacto (con lo que le gustaba adivinar la forma de los objetos sin valerse de sus ojos)

Vuelve a empezar, refúgiate en ese dictamen y confórmate con el vértigo.

El poder de acompasar el tick-tack del reloj, de ralentizarlo hasta que el sonido sea tan lejano que el tiempo se haya detenido.

Me quedo aquí. Mis dedos se desdoblan aferrándose a la roca.
¿Qué colores tendrán las cosas ahí abajo?
(Realmente es una pregunta estúpida, no importa)
Puede que a la bajada el mundo se haya deformado ¿sabías? Y nada sea como tú recordabas. Creo que no estoy preparada para vivir asustada.

He escogido este lugar, contra todo pronóstico.
Aquí bombea con fuerza.
Aquí mis dedos han ganado el derecho de convertirse en mano y han decidido alcanzarte.

Latiendo a golpes de tambor.
Gritando por imposición.
Provocándote sordera.
¿no te has dado cuenta?
Te está abriendo las puertas.
Bienvenido a esta sensación.

(Lo siento, por más que la pinto de blanco, no desaparece)

Este color nunca estuvo tan vivo. El muy insolente, hoy ha empezado a correr por la habitación y no había forma de alcanzarlo ; para finalmente acabar escondiéndose en mis fotos...

Es como un niño.




Tengo vértigo.
Creo que lo causas tú.

tE.escojo.



Tus brazos, mi frontera. No pienso ir más allá del espacio que delimitan. Tus manos escogen la distancia, y yo estoy a tu merced, sometida a ese hueco que me permites ocupar. ¡Estrújame! ¿No lo sabías? Debo ser la única reina que quiere empequeñecer sus posesiones.






para la única persona que entiende la teoría del resfriado del no-estornudo, o del estornudo a medias.

que nos reímos de todo y de nada a la vez.


manu.mena.mino.manu.

Fumer.Rouge.



Y mis pasos se acompasan
Se acompasan con los tuyos, y no dejo de tararear esa vieja canción que resonaba esta mañana en tu coche.
Somos música, o eso creo.
Me gusta caminar rápido.
Aprecio seguirte el ritmo
me vuelvo ligera
me convierto en pluma, y te escribo, y te relato, cómo esta tarde sin que tú te dieras cuenta fuimos música.

Rojo.
tíñeme de rojo.
Y riéte cuando me veas bajo esa manta color carmín.
Amárrame a la esquina de tu cama
deja que me adueñe de ella
Me despojo, me abandono, me olvido..
Me encuentro entrelazada entre tus sábanas.


He dejado

de ser yo

para ser

contigo

¿me dejas pasar?


Ya no es la cuestión.
Me prohibieron el paso.
La música cesó.
El violinista lanzó su instrumento ante la mirada atónita del público.
Prefiero ser una obra inconclusa. No quiero ser parte de tu estreno.
No pelees, no te esfuerces. Los sillones están vacíos.

Ya no susurro (para no molestarte) QUÉDATE AQUÍ ya no lo grito


¿en qué momento te convertiste en aire?
te escurriste entre mis dedos.

Experto en caminos de salida.
Úsalos.