y punto.



Y hoy mis palabras son sólo una variable de lo que siento. He conseguido que precipiten, que salgan por sí solas y he querido agarrarlas, cogerlas al vuelo.


Creo que no son virtuosas por su sutilidad, o quizá por la diplomacia de cada una de las letras,

!no!, las buscarás cuando quieras encontrarme. Puede que te asuste lo que ves, entonces no podría imaginar un mejor final que el escogido o quizá el impuesto (en este caso no voy a discutir esta variable, no me importa)


Los puntos ya no quieren ser inflexivos.

La fatiga del cambio o el alivio del fin.



He DECIDIDO, concluir.



C’est fini.


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