Miraba las cosas desde fuera, como ajena a todo lo que ocurría alrededor suyo, y a veces, pero sólo en algunas ocasiones, se reconocía en una risa escandalosa, en una mirada sincera, en un baile exagerado…
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Inquieta, cuando tomaba té, yo observaba cómo sus piernas se agitaban debajo de la mesa, cómo
su mirada recorría la estancia….
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Mire usted, yo no me ocupo de asuntos que no puedo abarcar, no sueño con imposibles, porque al fin y al cabo, la vida es lo que ve. Nunca me gustó invertir en quimeras.
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Sin embargo, aquí estoy, desprovisto de todo…Engatusado por su armonía.
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Muchacha en la ventana...
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1 comentario:

kamikaze. dijo...

Me encantas María, de verdad.
Eres todo corazón