
Quizá te conozca, quizá brote de mis dedos la inevitable necesidad de sentir un anhelo inesperado. Me dedico a borrar páginas, o a deshojarlas, incluso romperlas en pedazos. Y luego me pregunto, si lo que me mueve es el miedo, el odio, la rabia, o simplemente intento recordarte, y de tanto hacerlo empiezo a darme cuenta de que no tiene sentido.
Que me gusta pensarte…
Muchacha en la ventana
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